EXPOSICIÓN TEMPORAL

Jean Paul Gaultier en el Anahuacalli Hasta el 1 de diciembre

Como Frida y Diego, Jean Paul Gaultier aprovecha la riqueza que surge del contraste. La pasión del diseñador francés por Kahlo y lo mexicano tiene sus inicios en otra historia de amor. Desde los cinco años, la abuela de Jean Paul lo introduce al mundo de la moda y los corsés, y a la posibilidad de vivir libremente.

Ese cariño fue el motor de la creatividad juguetona y estilo irreverente del enfant terrible de las pasarelas. Gaultier vio en la dualidad la base de su trabajo, como lo demuestran sus elementos icónicos: el corsé -símbolo de lo femenino- y la camiseta marinera -emblema de lo masculino. El Anahuacalli es el lugar ideal para el encuentro de los opuestos complementarios.

Jean Paul entró en contacto con Frida a principios de los 90, cuando la cantante Madonna -a quien le diseñaba el vestuario- le mostró los cuadros de la artista en su colección. Gaultier se apasionó por la obra de Kahlo, tan perturbadora y, a la vez, llena de vitalidad. Le declaró su amor incondicional en 1998, durante la Fashion Week de París. Canastas, mazorcas, flores de cempasúchil decoraron la ropa y la pasarela dedicada a la pintora.

En vida, Frida misma ya había llamado la atención de la alta costura. En Nueva York, durante octubre de 1937, apareció un reportaje sobre su forma de vestir en la revista Vogue. Setenta y cinco años más tarde, en octubre de 2012, la famosa imagen que le tomara a Frida el fotógrafo húngaro Nickolas Muray se vuelve la portada de la revista Vogue México.

Ese mismo año, en la Casa Azul, se inaugura la exposición Las apariencias engañan: Los vestidos de Frida Kahlo, donde se presenta una de las creaciones de Jean Paul Gaultier tomando a la pintora como musa. Hoy, el estudio del Anahuacalli recibe 19 vestidos del diseñador inspirados en México y sus contrastes, agrupados en tres temas: Frida, su alegría, tristeza y cicatrices; la lucha libre, con su aire retro, en donde hombres y mujeres combaten por igual, y el arte popular -papel maché, textiles bordados, vestuarios tradicionales- que ha llevado a Gaultier a calificar nuestro país como un lugar “desbordado en vigor y donde el futuro se inventa”.

Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda Ofrenda de Día de Muertos del 23 de octubre al 8 de diciembre

Este año, el Museo Anahuacalli se enorgullece en presentar la ofrenda Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda en honor al amor único entre Frida y Diego. La ofrenda fue diseñada y ejecutada por el equipo del museo, siendo Karla Niño de Rivera la creativa del proyecto.

Asimismo se contó con la participación de artistas y artesanos. Las artistas: Perla Valtierra, quien ofreció 35 piezas cerámicas que decoran el altar; y Miriam Torres de FloreverMx, quien se basó en el espacio ecológico del museo para crear un ambiente del pedregal dentro del Anahuacalli.

Los artesanos: Arturo Álvarez de Casa de la Cruz, quien realizó 750 metros de papel picado hecho a mano; Eliseo Hernández, quien hizo más de 4 mil flores de olan; artesanas del Mercado de la Merced, quienes hicieron más de 12 mil flores de cempasúchil de plástico; Cerería de Jesús, quienes realizaron las velas escamadas y que son reconocidos por ejecutar esta técnica por casi un siglo; Sara Pineda Ibarrola, quien produjo las calaveras de azúcar; Daniela Acevedo, quien pintó las cartelas y linternas, además de elaborar el diseño textil de los resplandores inspirados en Frida Kahlo; Joaquín Retana, Julio César y Patrick Fernández, quienes realizaron las calaveras de cartón; y Juan Roldán, quien hizo el tapete de aserrín.

La ofrenda Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda destaca la profunda conexión entre Frida y Diego, su pasión creativa y la intensidad que genera el encuentro entre opuestos, siendo el Anahuacalli el resultado de esa suma de energías. En este edificio se conjuntan las pasiones de ambos artistas: la naturaleza, el arte, las fiestas populares, la herencia cultural del México antiguo.

Diego dedicó a Frida este templo para las artes: el Anahuacalli, y en él, Rivera proyectó dos nichos donde las cenizas de ambos descansarían. Ojalá algún día se cumpla su deseo. La construcción es símbolo de esa potencia creativa que alcanzaron juntos.

Sin perder su identidad, Frida y Diego se complementaron, entablaron un diálogo entre opuestos, una dualidad expresada de muchas maneras en este espacio: a través de los símbolos del ying y el yang, la serpiente de dos cabezas, la luz y la oscuridad, el frío y el calor, arriba y abajo, la vida y la muerte. En la visión prehispánica, la conjunción de estos extremos genera la existencia y mueve al universo.

Este asombroso edificio dio la bienvenida a intelectuales y amigos cautivados por la fuerza de la obra y la relación entre ambos pintores. No es extraño que ahora se abran las puertas del Anahuacalli y se reciba en esta Ofrenda a otro gran creyente de la pasión como fuente de creatividad: el diseñador francés Jean Paul Gaultier.

Es un orgullo que un personaje de talla internacional como Gaultier visite a la pareja Rivera-Kahlo, para hacer de ésta una colaboración-homenaje llena de coincidencias: la transgresión, la irreverencia, el ímpetu por reinventarse, el cuestionamiento al estereotipo de belleza, el gusto por lo popular, pero, sobre todo, la fuerza de la imaginación, la energía entre opuestos; el respeto y el amor como impulso de todo universo creativo.

La ofrenda Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda podrá visitarse de hoy al 8 de diciembre de 2019.

Jean Paul Gaultier en el Anahuacalli Hasta el 1 de diciembre

Como Frida y Diego, Jean Paul Gaultier aprovecha la riqueza que surge del contraste. La pasión del diseñador francés por Kahlo y lo mexicano tiene sus inicios en otra historia de amor. Desde los cinco años, la abuela de Jean Paul lo introduce al mundo de la moda y los corsés, y a la posibilidad de vivir libremente.

Ese cariño fue el motor de la creatividad juguetona y estilo irreverente del enfant terrible de las pasarelas. Gaultier vio en la dualidad la base de su trabajo, como lo demuestran sus elementos icónicos: el corsé -símbolo de lo femenino- y la camiseta marinera -emblema de lo masculino. El Anahuacalli es el lugar ideal para el encuentro de los opuestos complementarios.

Jean Paul entró en contacto con Frida a principios de los 90, cuando la cantante Madonna -a quien le diseñaba el vestuario- le mostró los cuadros de la artista en su colección. Gaultier se apasionó por la obra de Kahlo, tan perturbadora y, a la vez, llena de vitalidad. Le declaró su amor incondicional en 1998, durante la Fashion Week de París. Canastas, mazorcas, flores de cempasúchil decoraron la ropa y la pasarela dedicada a la pintora.

En vida, Frida misma ya había llamado la atención de la alta costura. En Nueva York, durante octubre de 1937, apareció un reportaje sobre su forma de vestir en la revista Vogue. Setenta y cinco años más tarde, en octubre de 2012, la famosa imagen que le tomara a Frida el fotógrafo húngaro Nickolas Muray se vuelve la portada de la revista Vogue México.

Ese mismo año, en la Casa Azul, se inaugura la exposición Las apariencias engañan: Los vestidos de Frida Kahlo, donde se presenta una de las creaciones de Jean Paul Gaultier tomando a la pintora como musa. Hoy, el estudio del Anahuacalli recibe 19 vestidos del diseñador inspirados en México y sus contrastes, agrupados en tres temas: Frida, su alegría, tristeza y cicatrices; la lucha libre, con su aire retro, en donde hombres y mujeres combaten por igual, y el arte popular -papel maché, textiles bordados, vestuarios tradicionales- que ha llevado a Gaultier a calificar nuestro país como un lugar “desbordado en vigor y donde el futuro se inventa”.

Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda Ofrenda de Día de Muertos del 23 de octubre al 8 de diciembre

Este año, el Museo Anahuacalli se enorgullece en presentar la ofrenda Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda en honor al amor único entre Frida y Diego. La ofrenda fue diseñada y ejecutada por el equipo del museo, siendo Karla Niño de Rivera la creativa del proyecto.

Asimismo se contó con la participación de artistas y artesanos. Las artistas: Perla Valtierra, quien ofreció 35 piezas cerámicas que decoran el altar; y Miriam Torres de FloreverMx, quien se basó en el espacio ecológico del museo para crear un ambiente del pedregal dentro del Anahuacalli.

Los artesanos: Arturo Álvarez de Casa de la Cruz, quien realizó 750 metros de papel picado hecho a mano; Eliseo Hernández, quien hizo más de 4 mil flores de olan; artesanas del Mercado de la Merced, quienes hicieron más de 12 mil flores de cempasúchil de plástico; Cerería de Jesús, quienes realizaron las velas escamadas y que son reconocidos por ejecutar esta técnica por casi un siglo; Sara Pineda Ibarrola, quien produjo las calaveras de azúcar; Daniela Acevedo, quien pintó las cartelas y linternas, además de elaborar el diseño textil de los resplandores inspirados en Frida Kahlo; Joaquín Retana, Julio César y Patrick Fernández, quienes realizaron las calaveras de cartón; y Juan Roldán, quien hizo el tapete de aserrín.

La ofrenda Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda destaca la profunda conexión entre Frida y Diego, su pasión creativa y la intensidad que genera el encuentro entre opuestos, siendo el Anahuacalli el resultado de esa suma de energías. En este edificio se conjuntan las pasiones de ambos artistas: la naturaleza, el arte, las fiestas populares, la herencia cultural del México antiguo.

Diego dedicó a Frida este templo para las artes: el Anahuacalli, y en él, Rivera proyectó dos nichos donde las cenizas de ambos descansarían. Ojalá algún día se cumpla su deseo. La construcción es símbolo de esa potencia creativa que alcanzaron juntos.

Sin perder su identidad, Frida y Diego se complementaron, entablaron un diálogo entre opuestos, una dualidad expresada de muchas maneras en este espacio: a través de los símbolos del ying y el yang, la serpiente de dos cabezas, la luz y la oscuridad, el frío y el calor, arriba y abajo, la vida y la muerte. En la visión prehispánica, la conjunción de estos extremos genera la existencia y mueve al universo.

Este asombroso edificio dio la bienvenida a intelectuales y amigos cautivados por la fuerza de la obra y la relación entre ambos pintores. No es extraño que ahora se abran las puertas del Anahuacalli y se reciba en esta Ofrenda a otro gran creyente de la pasión como fuente de creatividad: el diseñador francés Jean Paul Gaultier.

Es un orgullo que un personaje de talla internacional como Gaultier visite a la pareja Rivera-Kahlo, para hacer de ésta una colaboración-homenaje llena de coincidencias: la transgresión, la irreverencia, el ímpetu por reinventarse, el cuestionamiento al estereotipo de belleza, el gusto por lo popular, pero, sobre todo, la fuerza de la imaginación, la energía entre opuestos; el respeto y el amor como impulso de todo universo creativo.

La ofrenda Pasión que crea y recrea: Chicuita Linda podrá visitarse de hoy al 8 de diciembre de 2019.