EXPOSICIÓN TEMPORAL

Fiel al propósito original de Diego Rivera, el Anahuacalli se ha convertido en un espacio que acoge tanto a artistas emergentes como a reconocidos creadores.

Entre las exposiciones que se han presentado en el Anahuacalli destacan Nuds y 77 Millones de pinturas de los artistas británicos Sarah Lucas y Brian Eno, respectivamente; Human Nature del suizo Ugo Rondinone, My other house del estadounidense James Brown, Jorge Yázpik. Anahuacalli del escultor mexicano Jorge Yázpik, Las hijas de terracota de la francesa Prune Nourry y Coordenadas del danés Jesper Just, entre muchas otras.

De la misma manera, el Anahuacalli ha presentado con orgullo exposiciones de artistas emergentes tales como la exposición grupal Elefante Negro y la colectiva de arte urbano En Concreto.

Ofrenda "Mis Juderos" Hasta el 6 de diciembre

El reloj de sol -quizá la invención más antigua y sencilla para medir el tiempo- es el único cronómetro que no ha sufrido modificación alguna a lo largo de la historia. Su sombra, proyectada desde una cuña alargada o guía –gnomon, en griego- marca el transcurrir de las horas. La propuesta de Tercerunquinto es ver al Museo Anahuacalli como un gnomon. De esta manera, la sombra del edificio cae en la explanada sobre tres grupos escultóricos que Tercerunquinto ha instalado con una visión geométrica, arqueológica, pero también política y crítica. De frente y a nivel del piso, las esculturas semejan un conjunto habitacional, pintado con la paleta cromática dominante en las periferias sociales mexicanas y latinoamericanas. Las marcas en sus muros, trazadas en un momento de iluminación natural, indican la presencia del Museo en el tiempo, pero también son escarificaciones, testimonio de la brecha entre el pasado optimista que soñaron Diego Rivera y Juan O´Gorman, donde la sociedad se organizaría funcionalmente, y un presente fallido, falto de soluciones sociales, políticas y también estéticas.

La visión crítica de Tercerunquinto se extiende al interior del Museo. En el boceto para el mural de Rivera Pesadilla de guerra, sueño de paz -cuyo paradero es desconocido- se pueden ver las líneas de proyección con las que Rivera guía la perspectiva de la obra. Éstas van de las figuras de Stalin y Mao en la esquina superior izquierda hasta el tameme en la esquina inferior derecha. Tercerunquinto extiende estas líneas fuera de los márgenes del mural por medio del chalk-line o “reventón”, técnica usada para la construcción de muros y en la que se tensa un hilo cargado de polvo pigmentado que se golpea contra la superficie. El resultado de esta interpretación de Tercerunquinto es la imagen de las líneas desnudas del mural, despojado de figuras: una narrativa sin personajes. Así, el colectivo revela sus estrategias tanto geométricas como históricas. Las líneas, que rebasan los límites del mural, son literalmente apuntes al margen que acusan el desequilibrio entre un centro de poder cualquiera y las periferias que lo circundan.

Erick Vázquez

Fiel al propósito original de Diego Rivera, el Anahuacalli se ha convertido en un espacio que acoge tanto a artistas emergentes como a reconocidos creadores.

Entre las exposiciones que se han presentado en el Anahuacalli destacan Nuds y 77 Millones de pinturas de los artistas británicos Sarah Lucas y Brian Eno, respectivamente; Human Nature del suizo Ugo Rondinone, My other house del estadounidense James Brown, Jorge Yázpik. Anahuacalli del escultor mexicano Jorge Yázpik, Las hijas de terracota de la francesa Prune Nourry y Coordenadas del danés Jesper Just, entre muchas otras.

De la misma manera, el Anahuacalli ha presentado con orgullo exposiciones de artistas emergentes tales como la exposición grupal Elefante Negro y la colectiva de arte urbano En Concreto.

Ofrenda "Mis Juderos" Hasta el 6 de diciembre

El reloj de sol -quizá la invención más antigua y sencilla para medir el tiempo- es el único cronómetro que no ha sufrido modificación alguna a lo largo de la historia. Su sombra, proyectada desde una cuña alargada o guía –gnomon, en griego- marca el transcurrir de las horas. La propuesta de Tercerunquinto es ver al Museo Anahuacalli como un gnomon. De esta manera, la sombra del edificio cae en la explanada sobre tres grupos escultóricos que Tercerunquinto ha instalado con una visión geométrica, arqueológica, pero también política y crítica. De frente y a nivel del piso, las esculturas semejan un conjunto habitacional, pintado con la paleta cromática dominante en las periferias sociales mexicanas y latinoamericanas. Las marcas en sus muros, trazadas en un momento de iluminación natural, indican la presencia del Museo en el tiempo, pero también son escarificaciones, testimonio de la brecha entre el pasado optimista que soñaron Diego Rivera y Juan O´Gorman, donde la sociedad se organizaría funcionalmente, y un presente fallido, falto de soluciones sociales, políticas y también estéticas.

La visión crítica de Tercerunquinto se extiende al interior del Museo. En el boceto para el mural de Rivera Pesadilla de guerra, sueño de paz -cuyo paradero es desconocido- se pueden ver las líneas de proyección con las que Rivera guía la perspectiva de la obra. Éstas van de las figuras de Stalin y Mao en la esquina superior izquierda hasta el tameme en la esquina inferior derecha. Tercerunquinto extiende estas líneas fuera de los márgenes del mural por medio del chalk-line o “reventón”, técnica usada para la construcción de muros y en la que se tensa un hilo cargado de polvo pigmentado que se golpea contra la superficie. El resultado de esta interpretación de Tercerunquinto es la imagen de las líneas desnudas del mural, despojado de figuras: una narrativa sin personajes. Así, el colectivo revela sus estrategias tanto geométricas como históricas. Las líneas, que rebasan los límites del mural, son literalmente apuntes al margen que acusan el desequilibrio entre un centro de poder cualquiera y las periferias que lo circundan.

Erick Vázquez