Institucional

Fideicomiso, Banco de México
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En 1955, un año después de la muerte de Frida Kahlo –su segunda esposa–, Diego dona al pueblo de México a través de un fideicomiso la casa donde nació Frida, los derechos de autor de ambos, su colección de piezas prehispánicas y el Museo Anahuacalli, que se encontraba en construcción. En el contrato de fideicomiso se estipuló a Diego Rivera como donador y fideicomitente, al pueblo de México como beneficiario y como fiduciario al Banco de México.

Por consejo de sus amigos –entre ellos don Antonio Carrillo Flores, entonces secretario de Hacienda, posiblemente del licenciado Narciso Bassols, quien también fue en un periodo previo secretario de Hacienda y Educación Pública, y de su amiga Dolores Olmedo, coleccionista y mecenas– Diego Rivera decidió entregar esos bienes en administración al Banco de México. Con ello buscó garantizar, para beneficio del pueblo de México, la permanencia de dicha obra, respaldada por el Banco Central del país, cuyo prestigio y xxx siempre fueron indudables. La voluntad del artista fue sin ninguna ambigüedad que los museos que habían discurrido fueran permanentes. De ahí el hecho que se haya creado un fideicomiso con carácter “irrevocable”. Y dos museos permanentes y un fideicomiso irrevocable requerían claramente de un fiduciario sólido, confiable, imprescriptible, duradero: la elección recayó en el Banco de México.

En esos años, el director general del instituto central era don Rodrigo Gómez, quien ofreció todo su respaldo al proyecto del artista. Asimismo, los licenciados Plácido García y Reynoso y Daniel J. Bello, funcionarios de la alta jerarquía en esa institución y además abogados, aceptan el cargo de delegados fiduciarios en representación del Banco de México con la autorización de la Secretaría de Hacienda, dirigida en aquel entonces por el licenciado Carrillo Flores.

Dato relevante es que la autorización que expidió dicha dependencia para que el Banco de México pudiera tomar el fideicomiso que había discurrido Diego Rivera estuvo firmado por el propio titular de la dependencia: Antonio Carrillo Flores. Del convenio de fideicomiso irrevocable suscrito por Diego Rivera con el Banco de México cabe recoger dos asuntos. El primero y de gran importancia, que entre los bienes que el fideicomitente decidió aportar para el Museo Anahuacalli no sólo se contó con la ya multirreferida colección de piezas prehispánicas, terrenos con una extensión conjunta por poco más de 19 mil metros cuadrados y “el edificio de arquitectura mexicana” construido en una porción de esa extensión, sino con un activo de materialización futura: los derechos de autor que en el momento de su muerte le correspondan por virtud de la obra plástica o literaria realizada por él durante toda su vida, pues desea que todos los productos de reproducciones, copias, ediciones o en general utilizaciones de sus trabajos sirvan para el sostenimiento y desarrollo de los dos museos objeto de este fideicomiso. El segundo asunto, también de relevancia, fue con relación a la integración del Comité Técnico que Rivera designó para manejar los museos que deseaba crear.

 



Para poder publicar la obra de Frida Kahlo y Diego Rivera es necesario solicitar y pagar el permiso sobre derechos de autor al Banco de México.

Derechos de autor obra de Diego Rivera y Frida Kahlo
Banco de México, en la Ciudad de México.
Lic. Alberto Salgado Rodríguez y Lic. Carla Barrí.
Teléfono: 52 37 21 12
asalgado@banxico.org.mx
cbarri@banxico.org.mx

Si el trámite lo realiza en el extranjero el Banco de México tiene contratada a una sociedad de gestión colectiva Artists Rights Society New York,
la cual lo representa en los territorios de Estados Unidos, Europa y Japón.
María Fernanda Meza
mfmeza@arsny.com
536 Broadway. Fifth Floor. New York, NY 10012
Tel.: 1.212.420.9160
Fax: 1.212.420.9286
www.arsny.com